HISTORIA

Como resultado de una convocatoria de “Mail Art” que realizamos en 1999, el MUFI obtuvo 400 participaciones de 30 países (cartas, postales, estampillas de artista, fanzines, arte objeto, dibujos, pinturas, grabados), misma que se ha ido incrementando ya que seguimos recibiendo correspondencia de artistas.

Destacan las aportaciones de Rodolfo Morales, Francisco Toledo, Arnaldo Coen, Felipe Ehrenberg, Manuel Marín, Joaquín Von Mentz, Emy Winter, Clemente Padín, Gerardo Yépiz, Michael Hernández, Michael Thompson, Jas Felter.

Un espacio, en el MUFI, donde la filatelia inspira a los artistas, un concepto abierto con el que el MUFI busca incluir desde las manifestaciones del mail-art comprometido y activista hasta los experimentos contemporáneos: desde inicios del siglo XX, muchas personas dedicadas al arte han producido obra mediante alteraciones creativas de objetos y procesos postales, o han integrado temáticas y parafernalia postal en sus trabajos. Los comecartas te invitan a descubrir esta faceta inusual del arte y del Museo.

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El arte postal se refiere a cualquier manifestación artística que se desplaza por algún medio de comunicación, principalmente el postal. Casi siempre aparece en forma de sobre, postal, timbre de artista, sello de goma, paquete o arte objeto, aunque en ocasiones se reciben los objetos más inverosímiles tales como un mensaje dentro de una botella, basura (literalmente basura), esqueletos de animales, archivos personales, radiografías y cajas conteniendo los objetos más diversos como conchas de mar, juguetes y golosinas, entre muchos otros. Todo puede suceder en el arte correo.

El ánimo por jugar con la correspondencia tiene más o menos la misma antigüedad que el correo moderno, aquel que utiliza estampillas como porte y que desde su invención en Inglaterra en 1840, ha logrado democratizar la posibilidad de enviar y recibir mensajes a larga distancia. Muchos artistas, sobre todo aquellos vinculados a las vanguardias artísticas de principios del siglo XX, principalmente pintores y escritores futuristas, dadaístas y surrealistas, realizaban dibujos en sus cartas y explotaban el sistema postal para la transmisión e intercambio de dibujos, fotografías, libros y mensajes plasmados en sobres y paquetes intervenidos por ellos mismos, piezas espontáneas y únicas.

Jas Felter es un tesonero artista postal canadiense e investigador sobre el tema, quien sostiene que la primera estampilla de artista conocida es aquella realizada por el alemán Karl Schwesig en 1941 realizada en el campo de concentración de Gurs en Vichy, Francia. Schwesig encontró los bordes en blanco que se desechan de las planillas de estampillas, y al no tener otra superficie en donde dibujar, los utilizó representando a manera de timbre postal, la ironía de los prisioneros enmarcados por el lema nacional francés “Libertad, Igualdad y Fraternidad”.1

Lo anterior son ejemplos de las múltiples formas del arte postal; sin embargo éste tiene en la actualidad una serie de características que surgieron por primera vez en los años cincuenta en Nueva York. El artista Ray Johnson, egresado de la famosa escuela de arte Black Mountain College, tuvo la ocurrencia de fundar la New York Correspondence Art School, un simulacro de escuela que burlonamente impartía cursos de arte por correspondencia. Johnson tuvo muchos seguidores que mantenían contacto por correo y enviaban todo tipo de diseños que se mofaban de cualquier cosa que oliera a oficial o institucional. 2

En la misma época en Francia, se encontraba muy activo el grupo de pintores Nuevo-Realistas, que adherían objetos “de la realidad” a sus obras; ellos utilizaron sus propias cartas en ellas, además de que usaron el correo para fines artísticos como sus antecesores futuristas y dadaístas. Fue entonces el nacimiento del arte postal propiamente, cuando el crítico francés Pierre Restany inventó el término mail-art.

De este tiempo data la legendaria acción del artista Yves Klein, quien en 1959 hizo cubrir de pintura azul las estampillas oficiales del correo con las que envió las invitaciones de su exposición individual en “La vide”, una galería inexistente en París. La sorpresa fue que las cartas llegaron por correo a manos sus invitados y posteriormente derivó en un gran escándalo, dada la actitud irreverente del artista hacia el servicio postal francés.

Y es que esa es precisamente la intención de un verdadero artista postal; expresar sin obstáculos sus ideas por correo, jugar con el humor, la ironía, lo prohibido y los caprichos del destino, en colaboración con el cartero que termina las piezas con su matasellos. Esta práctica se mantuvo por mucho tiempo oculta, como movimiento subterráneo y subversivo; incluso se crearon correos alternativos, que hacían llegar cartas de mano en mano.

La red del arte postal se hizo popular durante los años sesenta y setenta, cuando los artistas Pop y Fluxus, quienes proclamaban la democratización del arte y rechazaban su manipulación por los círculos comerciales, se apropiaron de este vigoroso medio de comunicación, y lo agotaron entre cientos de participantes de todo el mundo.

En América Latina, en los años sesenta y setenta, época de dictaduras y grandes presiones políticas, el arte postal adquirió un carácter de denuncia y llegó hasta sus últimas consecuencias. Un memorable ejemplo es el del mentado Clemente Padín, quien manifestó públicamente su inconformidad en sus cartas y esto lo llevó a ser encarcelado por el gobierno de su país. Gracias a la solidaridad de la comunidad artística entonces vigente, se organizó una campaña de presión por medio de cartas, que logró poner a Padín en libertad.

Cientos de artistas célebres y desconocidos de todo el mundo y de distintas épocas han participado, y actualmente se mantiene viva y se incrementa gracias al uso del fax y el correo electrónico y a la facilidad de reproducción de imágenes por medio de fotocopias y computadoras. Hoy, el arte postal vive su institucionalización de manera masiva. Existen una infinidad de libros, antologías, publicaciones periódicas, archivos especializados y museos y galerías interesados en organizar exposiciones, además de páginas electrónicas. (por ejemplo, el Museé de la Poste en París, guarda un acervo importante de timbres de artistas y recientemente se ha fundado un museo especializado en arte postal en Tarragona, España).

Su éxito consiste en la libertad de acción ya que se escapa de reglas, censura y de las limitaciones que impone el mercado, ya que el arte postal en general no se pone a la venta. Simplemente se trata de corresponder a quienes nos envían mensajes. Cualquier persona interesada puede lanzar una convocatoria; además no hay jurados, selección, censura, ni devolución de piezas; no se evalúan los logros técnicos, el estilo, las técnicas, formatos o materiales y tampoco se limita el género artístico, que puede ser musical, plástico, literario, en fin.

Así, en esta amplia gama, encontramos mensajes desde “El día internacional del cigarro” o “Laika, el primer perro en el espacio”, hasta los más solemnes Sub-Comandante Marcos, Stop Bombing Yugoslavia, Remember Hiroshima o aquel que pide la libertad del preso Mumia Abu-Jamal.

Hay quien toma el arte postal de manera más personal: tal es el caso de Michael Hernández de Luna y Michael Thompson, dos “serios” artistas plásticos de Chicago, que además de exponer su trabajo de timbres y sobres en galerías y hacer de ello un medio de vida, intentan burlar los sistemas postales de diferentes países al enviar su correspondencia con sus propios timbres en lugar de los oficiales, logrando en ocasiones que las cartas lleguen a su destino con el matasellos del correo legítimo, lo cual los ha hecho objeto de denuncias que no han procedido, ya que sus propósitos son artísticos y no de lucro o falsificación.

Sería imposible listar a todos aquellos artistas que en distintas épocas han participado en lo postal; sin embargo se pueden mencionan a los más célebres como Erick Satié, Marcel Duchamp, Vicente Huidobro, Guillaume Apollinaire, Donald Evans -que destaca por la gran producción de las increíbles “emisiones postales” de mundos imaginados por él-, Joseph Beuys, Christo, Yoko Ono...

En México, el arte postal, junto con la producción de libros realizados en ediciones limitadas por artistas, se practicó intensamente durante los años setenta y ochenta, promovido y teorizado por su gurú, el fallecido Ulises Carrión. Una parte substancial de su obra se encaminó hacia acciones relacionadas con la comunicación y el arte correo. Varias generaciones de artistas como Mathias Goeritz, Marcos Kurtycs, José Luis Cuevas, Martha Hellion, Felipe Ehrenberg, Gabriel Macotela, Manuel Marín, Arnaldo Coen, César Espinoza y Mauricio Guerrero, entre muchos otros, fueron y han sido asiduos practicantes del mail-art, sin embargo actualmente está prácticamente extinto, ya que las nuevas camadas de artistas no lo conocen y por lo mismo hay poco interés en él.

La red de arte postal, por su naturaleza, cambia constantemente y se renueva con las nuevas tecnologías y definitivamente se verá profundamente transformada con el uso intensivo del correo electrónico. No obstante, cualquiera que sea su forma, lo esencial es cumplir con el deseo humano de la “eterna comunicación” (palabras del propio Clemente Padín), a la que aspiran los iniciados de esta comunidad.

Finalmente, es muy fácil convertirse en corresponsal; es como participar en una cadena de correspondencia: simplemente hay que dirigirse a algún directorio de arte postal publicado en internet, escoger algunas direcciones, empezar a diseñar y jugar con sobres, estampillas, sellos y casi cualquier ocurrencia, enviar las piezas y esperar un tiempo razonable para comenzar a recibir mensajes de todo el mundo e integrarse a la comunidad artecorreísta internacional.

En 1999 el Museo de Filatelia de Oaxaca A.C. lanzó una convocatoria para participar en la exposición Arte Postal hacia el Nuevo Milenio. Estos son los artistas que enviaron sus piezas para dicha muestra y que han mantenido la correspondencia con el museo. Los envíos ahora han conformado un archivo que puede ser consultado por investigadores o interesados, previa cita.

1 Más información en el Jas Cyberspace Museum: www.faximum.com/jas
2 En Hungría se encuentra Artpool, un archivo-museo muy bien documentado sobre el trabajo de Ray Johnson; su promotor es Gyorgy Galantai. Para mayor información consultar en www.artpool.hu

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